STORYTELLING: PERSONAL BRANDING

 

¿Crees que en la suerte/destino o piensas que las personas se deben de trabajar las cosas? 

En este blog cuento mi trayectoria personal y profesional para que veas que no importa de dónde vienes sino hacia dónde quieres ir o las metas que quieres alcanzar, lo importante es creer en uno mismo, si puedes hacer esto puedes hacer lo que quieras.

Mi nombre es Teresa Gámez, tengo 27 años, soy estudiante del Master de RRHH en la UOC y hoy te voy a contar mi historia más personal. Soy una persona la cual siempre está pensando en como poder simplificar y mejorar la vida de las personas, mi cabeza nunca se detiene. De pequeña no es que fuera mala estudiante pero siempre me ha gustado más el lado creativo.

Cuando estaba apunto de terminar bachillerato todavía no tenía nada claro que quería estudiar, hacía donde quería enfocar mi vida. Supongo que como mucha gente hace, decidí estudiar una carrera, en mi caso derecho, en la que supuestamente no me tendría que sacrificarme mucho a nivel físico, está muy bien vista y que cobraría bien, digo supuestamente porque hoy en día la economía y el mundo laboral ya no es lo que era hace años. Así que hoy en día hay que buscarse las oportunidades, no basta con estudiar y ya.

Una vez empezada la carrera también empezaron los problemas, el primer curso fue medianamente bien ya que solamente suspendí una asignatura pero el segundo curso fue desastroso, ya que no tenía ninguna motivación, no tenía claro a lo que me quería dedicar y personalmente estaba pasando por el divorcio de mis padres, así que prácticamente perdí todo el curso. Cansada de esta situación y sin saber hacia donde ir, decidí dejar la universidad apartada y empezar a trabajar. En ese momento mis padres se decepcionaron bastante, ya que como he dicho antes para ellos esto suponía un fracaso ya que querían el mejor futuro para mi sin tener que “ matarme a trabajar”.


Sin embargo de todo en la vida se aprende y una vez empecé a trabajar vi la realidad del mundo laboral, decidí cambiar de aires y me fui a vivir a Madrid con mi pareja.

Esto me sirvió para decidir que quería mejorar la vida de las personas, así que empecé por estudiar diseño industrial, no tenía muy claro todavía a lo que me quería dedicar pero sabía más o menos mi objetivo. Sin embargo la vida tenia otros planes para mi y por si no fuera poco combinar estudiar y trabajar a la vez, me quedé embarazada de mi primera hija. Y aunque es uno de los


tesoros más grandes que tengo no fue fácil, ya que en Madrid no teníamos familia que nos pudiera echar una mano, yo seguía estudiando y tuve que empezar a trabajar de noches para poder compaginar con mi pareja el cuidado de nuestra hija Carolina. Cuando mi hija cumplió un año logré sacarme la carrera y enseguida encontré un trabajo que a priori “ era de lo mío”, sin embargo la experiencia fue muy mala que ya la faena no era lo que me habían ofertado y la encargada me dejó muy claro que yo no llegaría al puesto que quería. Saturada y decepcionada por la situación, decidimos volver a Cataluña con nuestras familias, sabiendo que renunciábamos a vivir juntos como una familia con nuestra hija ya que sin un contrato laboral no encontraríamos ningún piso para alquilar. Pero en la vida no hay que rendirse y hay que aprender a valorarse, que no es que uno no valga sino que no está en el lugar adecuado. 
Mi padre me lo hizo ver contándome la siguiente historia: Un padre le prometió a su hijo que cuando se sacara el carnet de conducir como regalo le daría un coche. Su padre cumpliendo con la promesa le regaló su coche que tenía 40 años. Al ver ese coche su hijo se decepcionó y el padre le dijo que si no lo quería porque pensaba que no tenía valor que lo llevará a vender. El hijo lo llevo a un concesionario preguntando por su valor y le dijeron que no valía nada que era solo chatarra. Al volver a casa y contarle lo que le habían dicho al padre, esté le dijo que no había ido al sitio adecuado que lo llevara a una tienda de coches clásicos, al preguntar allí por su valor resulto ser un coche de coleccionista muy valioso. Por lo tanto, hay que saber valorarse y encontrar el lugar que te valoren.

Siguiendo con mi historia a los dos meses de volver de Madrid encontré trabajo fijo en una empresa donde ejerzo como diseñadora industrial de electrodomésticos. Finalmente hemos podido volver a vivir juntos como familia y estamos esperando nuestra segunda hija.


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